Juan Manuel Blanco [en Vozpopuli.com]
Se diría que la huelga general posee esa cualidad atribuida a todos los acontecimientos históricos: repetirse en el tiempo, primero como tragedia y finalmente como farsa. Lo que en tiempos lejanos constituyó la llama de la revolución social, el centro de la mitología obrerista, se reproduce hoy como un vacío ritual de liturgia sindical, un vano intento de ocultar aquello que se agita entre bambalinas, que puede quedar al descubierto si la convocatoria del día 29 acaba de rasgar el imaginado velo romántico que la envuelve. Lo que parece encontrarse en juego en esta representación, más cercana a la ópera bufa que a la epopeya, no son los derechos de los trabajadores sino la financiación y el futuro de unos sindicatos cuya naturaleza, intereses y verdaderas estrategias resultan demasiado evidentes.