Javier Benegas [en Vozpopuli.com]
Los europeos estamos atrapados en el mito de la seguridad, ese El Dorado al que todos los caminos de la perdición conducen. Ya escribía Stefan Zweig a este respecto, en referencia a la Europa de finales del siglo XIX y principios del XX, que “dicho sentimiento de seguridad era la posesión más deseable de millones de personas, el ideal común de vida. Sólo con esta seguridad valía la pena vivir y círculos cada vez más amplios codiciaban su parte de este bien precioso”. Fue este anhelo vehemente de un mundo de seguridad llave en mano, que la ideología nos hizo creer posible de manera falaz, lo que nos condujo al relativismo y a las dos peores guerras de la Historia. Y, ahora, si no ponemos remedio, nos impedirá salir de una crisis para la que no existen precedentes equiparables. [enlace al texto en vozpopuli.com]
Los europeos estamos atrapados en el mito de la seguridad, ese El Dorado al que todos los caminos de la perdición conducen. Ya escribía Stefan Zweig a este respecto, en referencia a la Europa de finales del siglo XIX y principios del XX, que “dicho sentimiento de seguridad era la posesión más deseable de millones de personas, el ideal común de vida. Sólo con esta seguridad valía la pena vivir y círculos cada vez más amplios codiciaban su parte de este bien precioso”. Fue este anhelo vehemente de un mundo de seguridad llave en mano, que la ideología nos hizo creer posible de manera falaz, lo que nos condujo al relativismo y a las dos peores guerras de la Historia. Y, ahora, si no ponemos remedio, nos impedirá salir de una crisis para la que no existen precedentes equiparables. [enlace al texto en vozpopuli.com]